miércoles, 7 de octubre de 2015

(Opinión) MIEDOSA Y MENTIROSA

Uno de mis principales problemas desde niña ha sido sentir miedo. Recuerdo en una ocasión haber escuchado el rumor de que se iba a acabar el mundo. El solo hecho de escucharlo me causó pánico. Cuando jugaba me olvidaba de esas ideas, me distraía, al estar con más niños me sentía segura y parecía que realmente disfrutaba esos momentos.


Sin embargo en las noches estando sola, mis miedos se intensificaban, no me dejaban dormir, me llegaban a mi mente toda clase de malos pensamientos, como la idea obsesiva de que mis padres se fueran a morir y me iba a quedar desamparada. Posteriormente, ya en la preparatoria llegué al grado de no querer salir de mi casa por el temor de andar sola en la calle, a no querer bañarme por miedo a cerrar los ojos.


En ese tiempo no podía darme cuenta cabal de que fui muy afortunada, tuve y tengo unos padres muy responsables conmigo, nada me falto, sin embargo, mis actitudes con ellos fueron de lo peor. Recuerdo que muchas veces les mentía con tal de que no me regañaran y salirme siempre con la mía. Les robaba dinero porque yo siempre quise más de lo que ellos me daban.


Muy joven empecé a salir con los chavos, hasta que empecé a tener relaciones con el que fue mi novio y luego, al mismo tiempo, salía con otros. Yo me salía de clases, engañando a mis padres de que estaba en la escuela. Cuando mis amigas me dijeron que esto estaba mal, me dio por criticarlas y tacharlas de santurronas y cosas así, a tal grado que llegue a agredirlas tanto verbal como físicamente lo cual hizo que se alejaran de mí.


 Posteriormente anduve con una persona casada. Muchas veces me dijo que quería que viviéramos juntos, lo cual me negué por miedo a lo que fueran a decir mis padres; claro que jamás iban a permitir que yo arruinara mi vida así.


Mis miedos se desbordaron cuando mis padres me dijeron que se irían a los Estados Unidos por algún tiempo. Fue cuando me empecé a sentirme sumamente mal, me dolía el estómago, no podía dormir, me sudaban las manos y sentía muchas ganas de salir corriendo, hasta el grado de intentar quitarme la vida.


Fui a con el doctor para ver qué era lo que tenía porque me sentía de esa manera, él me dijo que no tenía nada, sin embargo me hicieron unos estudios y todo salió bien, fue cuando alguien me recomendó que yo asistiera a un grupo de autoayuda.


Cuando llegue al “Movimiento Buena Voluntad 24 Horas de Neuróticos Anónimos” me di cuenta que mi problema era emocional, a traves de escuchar a otras personas que se sentían igual que yo me reconfortó y la confianza que me brindaron los compañeros hizo que asistiera constantemente a la terapia.


El día de hoy tengo más seguridad en mi, tengo la capacidad de andar sola en la calle, me puedo quedar sola en mi casa y sobre todo he vuelto a asitir a la Universidad que ya había dejado y todo gracias a la agrupación.



(Opinión) MIEDOSA Y MENTIROSA

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