martes, 29 de marzo de 2016

El Terrorismo y su Falsa Promesa de un Mundo Mejor

Jairo Garzón Montaño


Opinión


El terrorismo es una de las principales amenazas para la paz, la tranquilidad y seguridad internacional, debido a que presupone la violación categórica de los derechos humanos, además del quebranto a principios fundamentales para una vida en sociedad, tales como la tolerancia, el diálogo y el respeto al Estado de Derecho.


Estoy convencido de que los ataques terroristas, constituyen un delito que deben ser sancionados por los sistemas de justicia penal e investigados por las instituciones de administración, procuración e impartición de justicia, debido a que son acciones violentas que cobran la vida de muchos seres humanos en el mundo cada año.


Para dimensionar la problemática, basta mencionar los atentados en la estación de Atocha de Madrid en España; los ataques en el metro en Londres y Noruega en Oslo y en la Isla de Utoya; las agresiones a las oficinas de la revista satírica Charlie Hebdo en París, los embates a una escuela judía en Tolouse y recientemente las agresiones a Bélgica y Pakistán.


Estos lamentables acontecimientos, evidencian que estos grupos extremistas han modificado y actualizado sus métodos de organización, entrenamiento, comunicación y consumación de la agresión, aprovechando y haciendo uso de las debilidades de seguridad, recurriendo al uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para fines indebidos e inhumanos.


Estoy consternado de la agresividad, frialdad y poca sensibilidad que muestran en sus ataques minuciosamente planeados, me parece aterradora la forma en como terminan con la vida de niñas, niños, adolescentes y personas adultas. Hago pública mi tristeza, me sumo a las muestras de solidaridad y condeno los atentados terroristas. Además de haber cobrado la vida de un centenar de personas, han vulnerado la paz y la tranquilidad de los ciudadanos del mundo que deseamos un clima de crecimiento, desarrollo y cohesión social.


De verdad espero que las naciones libres, justas y democráticas, con inteligencia y desde la legalidad, trabajen en conjunto para mejorar la asistencia técnica para la lucha contra el terrorismo, considero que apremia revisar los sistemas de control fronterizo y aduanero en los países en conflicto y acrecentar la cooperación para prevenir el blanqueo de capitales, además de combatir enérgica y frontalmente el financiamiento económico de estas prácticas inhumanas.


Como en muchos casos, y sin dejar de ser una responsabilidad de los gobiernos nacionales y de las organizaciones internacionales, es indispensable la participación de la sociedad civil y de las organizaciones regionales y subregionales para hacer un frente común y evitar que desde la iniciativa privada se establezcan asociaciones con organizaciones de este tipo.


Particularmente me preocupa el uso de las nuevas tecnologías y del internet para fines terroristas, por lo que se deben establecer medidas innovadoras para detectar el uso de estas herramientas al servicio de grupos terroristas, más cuando existe un consenso del incremento y proliferación de grupos y franquicias del yihadismo que inspirados por la organización de Al Qaeda, continúan proyectando su barbarie en amplias zonas del mundo.


En síntesis, el uso de la fuerza, la violencia y el terror, nunca deben ser los caminos de expresión de sociedades modernas y abiertas al dialogo y al consenso, debido a que estas expresiones radicales engendran el odio y el resentimiento entre los gobiernos, las naciones y los ciudadanos del mundo.


Que se escuche fuerte y claro, como ciudadanos de bien, rechazamos la intolerancia y la discriminación como forma de vida para la solución de conflictos de cualquier índole, más cuando se trata de problemas económicos, sociales y religiosos, porque atentar contra la vida, es hacer del odio y el racismo el camino incorrecto para vivir como sociedad.


Twitter:@jairogarzonm



El Terrorismo y su Falsa Promesa de un Mundo Mejor

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